«El amor por todas las criaturas vivientes, es el más noble atributo del hombre».

Desde muy pequeño, la curiosidad anduvo conmigo a todas partes. Esto me llevó a interesarme por todos los pequeños seres vivos que venían a visitar el jardín de la casa donde yo nací. Desde las hormigas y sus hormigueros con un comportamiento casi castrense, las abejas incansables trabajadoras que venían a recolectar el néctar y el pólen para alimentar a sus colonias, los pulgones que pretendían arruinar los rosales que tanto me gustaban y las mariquitas, que venían en defensa de los brotes tiernos de mis queridos rosales. Hasta las mariposas, esos insectos que presentaban tan amplia gama de coloridos y que acabaron lanzándome a muy temprana edad a las entrañas de las enciclopedias de naturaleza, que por suerte, nunca faltaron en mi casa gracias a la gran afición de mis padres por la lectura y el aprendizaje en todos sun aspectos. Desde entonces comencé un periplo entre la curiosidad y las ganas de saber, aprender y entender a todas esas especies, que aunque no todas eran visibles en mi jardín, yo iba viendo cuando salíamos de excursión al campo y al monte de esta tierra mía, que se asienta en la zona pirenaica, y que sin lugar a dudas es una de las más afortunadas de España, en cuanto a la gran diversidad de lepidópteros que aquí habitan. Así pues, la afición por la entomología, se empezó a fraguar en mí.

Desde entonces, todo ha evolucionado a una velocidad vertiginosa, algunas cosas afortunadamente, como es en el caso de la fotografía, esa evolución ha jugado a favor mío, porque me ha facilitado, con las nuevas tecnologías de la fotografía digital, poder unir ese maravilloso mundo de los insectos, con el mundo de la fotografía, por medio de la macrofotografía, y así intentar acercar a todo el que quiera y se sienta atraído; o bien llamar la atención de todo el mundo posible, para intentar que se entienda, la importancia de estos seres vivos tan pequeños y tan importantes en nuestro mundo, y que la mayoría de las veces pasan desapercibidos y que muchos menosprecian.

La gran mayoría de la gente, es completamente inconsciente de lo importantes que son los insectos, si éstos se extinguiesen de golpe, la agricultura desaparecería. Las masas vegetales y forestales que alimentan a los herbívoros, se acabarían agotando, y éstos desaparecerían. Detrás, irían todas las aves insectívoras y los reptiles que siguen esta misma dieta. Encadenado a éste caos, los depredadores sufrirían la misma suerte y desaparecerían también. Y nosotros, sin recursos, y con nuestra gran afición por las guerras, correríamos la misma suerte que el resto de las especies del planeta. Nuestro planeta, se convertiría en un desierto hostil, donde sobrevivir nos resultaría imposible. Éste proceso, ha empezado ya, todavía es reversible, pero si no tenemos cuidado, y no hacemos caso de las innumerables pruebas que hay sobre el cambio climático, nos veremos abocados a un desenlace apocalíptico, que aunque no sería fortuito, avanzará mucho más rápido de lo que algunos políticos quieren que creamos.

Dejando el drasticismo de tan draconianas consecuencias a un lado, intentaré centrarme en ésta bitácora en el propósito que me mueve, que es acercar un poco, desde el objetivo de mi cámara, el fascinante mundo de las mariposas, principalmente, aunque también intentaré introducir diferentes órdenes de insectos así como de arácnidos y algún otro artrópodo más. Intentaré, desde mis posibilidades, combinar fotografías de especies, con una información lo más detallada posible de los hábitats, y dónde estos prosperan, y de qué o de quién se alimentan, para que así podamos ver que, por ejemplo, dos valles contiguos, pueden ser dos biotopos completamente diferentes y albergar diferentes especies.

Bienvenidos a mi diario de a bordo, aquí arracaremos el viaje.

Poneros cómodos y espero que este viaje sea de vuestro agrado.

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