Blaps lusitanica (Tenebrionidae)

»Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades, sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. Numerosas patas, penosamente delgadas en comparación con el grosor normal de sus piernas, se agitaban sin concierto.»

Franz Kafka »La Metamorfosis»

Este escarabajo de color negro, llega a los 4 centímetros de longitud corporal. Es bastante común en las praderas de los países mediterráneos, por donde se desplaza con paso lento y pesado a pesar de sus robustas patas. Tiene hábitos preferentemente nocturnos y descansa durante las horas del día debajo de piedras o ramas caídas. Se diferencia de otras especies del género por la forma del mucrón que remata sus élitros, que es bastante liso y sus ramas se mantienen paralelas. Se alimentan de residuos vegetales, materia orgánica en descomposición y hasta excrementos. Su caminar es lento, algo torpe, como si les costara calcular cuál de sus seis patas es la que tienen que mover para iniciar la marcha. Durante el día se esconden entre ramas, piedras y hojarasca. En caso de ser molestados adoptan una curiosa postura tratando de esconder su cabeza al mismo tiempo que levantan el abdomen, lo que produce una cierta sensación de amenaza para el observador. Son completamente inofensivos, pero muchos blaps esconden un arma biológica muy poderosa, su repugnante olor. Cuando se ven en peligro, segregan una sustancia de un olor fétido, que además tarda en desaparecer de la piel, así que mejor no tocarlos.

Blaps: del griego, blapto, blapsis, -eos, lesión, daño, perjuicio.
lusitanica: del latín la Lusitania, -ae, antigua provincia romana, actual Portugal.

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