Las alas de las mariposas pueden tener dos tipos de colores:
los biocromáticos que son constitutivos y se deben a pigmentos químicos, son responsables de los colores negros, marrones, rojos y amarillos.
Por el contrario los esquemocromáticos se deben a fenómenos físicos como difracción, interferencia o dispersión de la luz. Los colores verdes, azules y metálicos en general, son esquemocromáticos.Las escamas tienen un tamaño medio de 100×50 micras, y hay hasta 600 por milímetro cuadrado.
La coloración global del ala dependerá de la distribución en la misma de las escamas de los distintos colores (algo similar a lo que sucede con los pixeles de la pantalla de un televisor u ordenador).
En diversos lugares de las alas de los machos se pueden localizar un conjunto de escamas especiales en cuya base se encuentran células glandulares. Estos grupos de escamas se denominan ANDROCONIAS y producen feromonas, sus olores se difunden por el aire y son esenciales para atraer a las hembras de su especie. Esto es una curiosidad que me gusta recordar, así, con la explosión de la primavera, cuando veais una mariposa y os llamen la atención sus colores, tendreis una visión más científica de lo complejo que es el mundo de los insectos.

Cada especie tiene un patrón único de coloración, lo que permite distinguirla. Hay especies de mariposas en que se produce un dicromatismo sexual por lo que el color es diferente en función del sexo, de esta manera se realiza una distinción entre la hembra y el macho. Estas variaciones a veces no son perceptibles para el ojo humano, solo para los lepidópteros. Existen mariposas que poseen colores que le brindan la posibilidad de mezclarse en un entorno y pasar desapercibidas. Esta coloración se conoce como críptica y se usa para despistar a los depredadores o amenazas potenciales. A veces sucede que la cara superior del ala es de un color brillante, mientras que la inferior es de colores crípticos. Así que cuando estas mariposas no quieren destacar demasiado aprovechan esta ventaja, cierran sus alas y ocultan sus colores, lo que las hace más difíciles de ver. En el reino animal usualmente los colores intensos significan “¡soy venenoso!”. Es por eso que algunas mariposas poseen colores brillantes como auténticos semáforos, como manera de advertir a los depredadores de que son venenosas. Un buen ejemplo son las conocidas mariposas monarcas, que en su fase adulta exhiben los colores negro y naranja. Estas mariposas tienen un componente tóxico en sus escamas ya que en la fase de oruga se alimentan de las hojas del árbol de algodoncillo. Algunas especies también poseen un patrón de dibujo similar a unos ojos, que son conocidos como ocelos. Esta es una coloración estructural debida a la reflexión de la luz en una burbuja que contiene la escama. Los ocelos también les sirven de forma defensiva a las mariposas, ya que con las alas abiertas ahuyentan a las aves que intentan comérselas. También existen las mariposas que imitan o copian los colores y patrones de otras mariposas venenosas, para así intentar engañar a sus depredadores. Este mecanismo es bastante efectivo ya que los depredadores han aprendido a evitarlas. Un ejemplo de esto es la mariposa virrey, que imita las marcas de color naranja y negro de la mariposa monarca. A este tipo de defensa por medio de la imitación, la conocemos como »mimetismo».

Aquí un ejemplo que mencionaba, a la izquierda, la mariposa Monarca, (Danaus plexippus), ésta, es venenosa para sus depredadores, y a la derecha la mariposa Virrey (Limenitis archippus), completamente inofensiva para sus depredadores, pero que visualmente lleva a la confusión y es un mimetismo muy efectivo.






